La Universidad de Córdoba quiere liderar la innovación en el sector del olivar

Cultura - lunes, 25 de junio de 2018

Desde principios de este año varios grupos de investigación de la Universidad de Córdoba (UCO) están trabajando en un ambicioso proyecto que tiene por nombre Innolivar y que presenta como principal objetivo la mejora de la aplicación del I+D+i en el sector del aceite de oliva y de la aceituna de mesa. Se trata de una iniciativa cofinanciada en un 80 por ciento con fondos europeos, por lo que fue necesaria la firma de un convenio en noviembre del pasado año con el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, un documento cuyo contenido se conoció hace una semana tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

En ese expediente se incluía la memoria del proyecto que en su momento elaboró la institución comandada por su rector, José Carlos Gómez Villamandos. En ese texto se indica que este programa «tiene por objetivo solucionar la falta de un ecosistema de acompañamiento a la innovación y al emprendimiento, además de suponer la creación de una nueva estructura organizativa orientada a la innovación abierta basada en el conocimiento para un crecimiento inteligente en el que las ideas innovadoras se conviertan en nuevos productos». Todo ello con el fin último de «consolidar a la UCO como centro de referencia mundial en el olivar». El director científico de Innolivar, Jesús Gil, reconoció a ABC que «es cierto que existe un déficit muy importante en todo lo relativo al I+D+i en el sector olivarero al ser un cultivo muy tradicional, salvo en la modalidad superintensiva o en seto, que tiene más desarrolladas estas cuestiones, aunque tan sólo representa un 3 por ciento de toda la actividad productiva». Este investigador informó de que la sede científica y técnica del proyecto se encuentra en el Campus Universitario de Rabanales, donde trabajan los ocho grupos de investigación que forman parte del programa. Éstos están formados por 30 profesionales, a los que se han unido otras 20 personas de refuerzo que han sido contratadas con este fin, según detalló Gil.

El presupuesto total de Innolivar, en el que se está trabajando desde 2015, asciende a un total de 13,09 millones de euros, de los que 10,47 millones se financiarán a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) por los efectos positivos que las autoridades comunitarias consideran que tendrá para esta importante actividad agrícola. En principio, los 2,61 millones de euros restantes debían ser aportados por la UCO. Sin embargo, ha sido el propio el sector industrial olivarero el que se ha hecho cargo de esa inversión, según aseguró el también catedrático de Ingeniería Agroforestal.


El ámbito empresarial juega un papel muy importante en el desarrollo de este proyecto, que se divide en 12 líneas de trabajo. En cada una de esas actuaciones son dos las compañías que colaboran con los grupos de investigación a la hora de aplicar los modelos que se vayan desarrollando. Gil subrayó que en una fase inicial se seleccionarán 36 firmas, de las que saldrán las 24 que finalmente serán las elegidas antes de que finalice este año. «Hasta el momento se han presentado medio centenar de solicitudes tanto de empresas de España como de fuera del país», resaltó.

Cuatro años
El plazo fijado para el desarrollo de todos los proyectos previstos en Innolivar es de cuatro años, un espacio temporal que su director científico considera que es «suficiente». A su juicio, «este primer año se empleará en licitaciones públicas y en otras cuestiones administrativas, mientras que las fases de desarrollo no comenzarán hasta principios de 2019 y calculamos que a mediados de 2020 estarán listos los prototipos antes de iniciar la fase de pruebas».

Las 12 líneas establecidas se dividen a su vez en cuatro grupos de actuaciones. La primera de ellas es la mecanización, a través de la que se potenciará investigaciones para el desarrollo de cosechadoras integrales que estén automatizadas y autopropulsadas tanto para el olivar tradicional como para el intensivo. Además, se trabajará en soluciones para las explotaciones con problemas estructurales y donde sea difícil introducir maquinaria.

Se han incluido también líneas para resolver cuestiones de tipo ambiental como son la erosión, la contaminación difusa con productos fitosanitarios y la quema de restos de poda. En cuanto al sector industrial de fabricación de aceite se considera necesario «el desarrollo de innovaciones en el molido y en el batido que permitan aumentar la calidad, la trazabilidad y la mejora de sus procesos de elaboración», según se destaca en la memoria del proyecto. Por último, en el campo de la biotecnología se quieren impulsar nuevas acciones para el control de las principales enfermedades y plagas que afectan a este cultivo como la verticilosis y la mosca del olivo, junto al desarrollo de nuevas variedades de la variedad en seto. 

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